La olla de S. Antón, te quita el frío de golpe y es mano de
Santo para el sabañón.
Es un plato antiguo de mi tierra. De cuando en las casas no
había frigoríficos, se hacían matanzas, y hacía un frío del mismísimo copón.
Ahora la cosa ha cambiado pero perdura la tradición.
La nuestra es parecida a la receta original, pero le hemos
incorporado alguna novedad. Lo del marrano,
que es lo principal, sigue igual. No le ponemos habas secas, producto que a
nuestro parecer es más propio de animal que de persona racional. Tampoco le
ponemos habichuelas blancas que sustituimos por garbanzos lechosos. En la
Alpujarra de donde es original la receta lo llaman puchero de hinojos sin más
Aquí dejo la receta por si alguien quiere por un día
saltarse la dieta. Para cuatro personas vas a necesitar. Todo se ha de comprar
con cierta antelación y se ha de salar. Así sabrá mejor:
1.
4 trozos de espinazo de marrano
2.
2 orejas y rabo como si hubieras hecho la mejor
faena
3.
1 lengua de marrano o la mitad de un corazón
4.
¼ kilo de tocino entreverado
5.
½ kilo de codillo
6.
¼ de costillas
7.
2 Huesos blancos
8.
Hueso de jamón con jamón
9.
1 morcilla de cebolla
1.
¼ kilo de
garbanzos
1.
2 patatas medianas
1.
1 puñado de arroz
1.
Hinojos a discreción. Un buen manojo
¿Vamos hacerlo?
Se ponen en remojo la noche de antes los garbanzos. Se lavan
en agua caliente todos los ingredientes. Poniendo la olla con agua a calentar.
Se frotan los garbanzos en remojo con agua caliente y sal.
Cuando está caliente el agua, a punto de hervir se vuelcan
garbanzos y pringue en la olla.
Todo menos la morcilla que se pone cuando ya
está el cocido casi hecho. Se le van quitando la espuma. Y a fuego medio se
deja que hierva. Pasadas unas dos horas y media, probamos los garbanzos y la carne comprobando que están
tiernos.
Le agregamos las patatas crujidas para que suelten el almidón. Al poco
rato el arroz. Y a media cocción de este se añaden los hinojos y la morcilla.
Se acompaña de vino mosto de la Contraviesa, volcado en
porrón. Con una arroba o dos habrá para trasegar la pringada. Cebolleta tierna,
encurtidos y un buen pan de Guadix o de Albuñol.
El mejor postre para esto es una naranja o dos. Café con tres
o cuatro whiskys y según te va entrando temblor y se te traba la lengua, es la hora exacta de
una larga siesta.
Soñarás con ríos de aguas inmaculadas, con fuentes a caño
tieso y tendrás un despertar con inmensa mala follá.
¡¡Es lo que tiene el
dormir poco y con la panza llena de más!!